UN CICLO HISTÓRICO QUE SE REPITE EN NUESTRA HISTORIA

“Si las cosas cambiaran bastante más de prisa, nunca habría revolución. Un conservador inteligente es siempre un reformador”. (André Malraux). La abdicación de Bernardo O´Higgins en 1823 y su posterior exilio, trajo a Chile una profunda crisis de la naciente aristocracia criolla, de bastante consideración y catalogada como el periodo de la anarquía, que culminara con la batalla de Lircay el 17 de abril de 1830. Emergiendo como líder de la revolución de 1829-1830, Don Diego Portales Palazuelos, hombre de negocios, representantes de los estanqueros, quien mediante manejos financieros lograra que su compañía Portales, Cea y Cía. Llegará a ser una de las más destacadas del comercio chileno.

Incorporado al gobierno como Ministro del Interior, desechando el cargo de Presidente, irrumpe desde esa posición con un ímpetu avasallador, incluso imponiéndose por encima del propio presidentes, da impulso a la organización de la Republica, gestando la Constitución política de Chile de más larga data en nuestra historia desde 1833 hasta 1925, que consagra un fuerte presidencialismo similar al actual, el que generara roces entre el presidente y parlamento, generando diversas crisis; producto de su fuerte accionar y carácter político se generó muchos enemigos y estos le pasaron la cuenta a los 44 años de edad, siendo fusilado en las cercanías de Quillota, un 6 de junio de 1837.
Luego de su muerte, fueron distintas las crisis institucionales, entre los años 1850-1860, especialmente por el desmoronamiento de los dos pilares de sustento que eran el trigo y la plata, como fuentes generadoras de divisas, producto a su vez de la fiebre del oro en California , cae el precio de nuestro metal, esta dependencia trajo inconvenientes económicos y alternadas sublevaciones de los liberales contra conservadores, llegando a dominar los liberales el periodo entre 1861 – 1891, entre los cuales se desarrollan la guerra del pacifico contra Perú y Bolivia y la Guerra Civil de 1891 que pone fin al gobierno del presidente Balmaceda, un opositor al extrativismo minero similar a actual en dominio de capitales extranjeros, los que financiaron la guerra del parlamento contra el poder ejecutivo. Iniciándose así la republica parlamentaria, con alteraciones en el poder de dos alianzas gubernamentales, denominadas Alianzas Liberal y la Coalición Conservadora sucediéndose entre sí en el poder, comenzando en 1910 a generarse descorformismos, por manifestar este sistema político un cerrado elitismo de la clase oligárquica, su ineficacia e inmovilismo se manifiesta principalmente en la “cuestión social” , generada de la explotación salitrera y las condiciones laborales allí impuestas por el capitalismo ingles que era el principal extractor de esta riqueza, esta situación se agudiza y culmina en 1920 con la elección de Don Arturo Alessandri Palma. Agudizándose la crisis y desembocando en la nueva Constitución Política del año 1925, la que hace crisis entre el año 1970-1973 con la llegada de “socialismo a la chilena” que culmina con el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.
Previo a esta crisis emergía en el mundo político de los 70, el movimiento político Patria Y Libertad, que tenía como fin principal la desestabilización del “nefasto comunismo” del gobierno de Unidad Popular que encabezara Salvador Allende Gossens, al igual que en la época portaliana, un joven político aparece en escena y al amparo de la dictadura militar, ejerce un poder que desembocará en la imposición armada de un nuevo modelo económico social, llamado “neoliberalismo”, muy similar en la fortaleza del presidencialismo al igual de en época de Diego Portales.
Produciéndose  a su vez en cambio de la Constitución Política del año 1925, por la plebiscitada el 11 de septiembre de  1980 entrando en vigor en régimen transitoria el 11 de marzo de 1891, con vigencia plena el 11 de marzo de 1990 y promulgada en democracia con cambio de firma del Augusto Pinochet Ugarte, por la de Ricardo Lagos Escobar, siendo promulgado su decreto supremo el 17 de septiembre de 2005. Siendo el ideólogo de este cambio institucional Don Jaime Guzmán Errázuriz, nacido un 28 de junio de 1946 y asesinado un 1 de abril de 1991, coincidentemente a los 44 años de edad al igual que Diego Portales, dejándonos como legado el neoliberalismo neoportaliano, basado en una economía dependiente de la extracción minera y otras materias primas, financieramente especulativa al igual que como fuera la forma de hacer negocios y fortuna de Portales, al amparo de monopolizar el estanco en su tiempo.
La constitución del 80, también entra a manifestar crisis similares en desencuentros entre los poderes legislativos y ejecutivo, a consecuencia de las agenda impulsadas por el presidente quien tiene la potestad de impulsar los proyectos a trámite legislativo. al igual en este régimen institucional se produce una directriz política alternada entre dos coaliciones políticas que alternan el poder, manifestando también un cerrado elitismo de la llamada “clase política”, y nula empatía por la problemática socio económica que mantiene al país en una crisis de sus sistemas institucionales, que levantan el fantasma de una Asamblea Constituyentes, único ejercicio inédito en nuestras cartas magnas, las que en todos los ejercicios republicanos en Chile , han tenido la imposición de las armas y han sido redactadas con determinados sesgos ideológicos y en ninguna se ha manifestado una muestra de pluralismo y menos de participación ciudadana.
Recordemos sí que el proceso anterior similar en nuestra historia antes de su término trajo aparejada dos guerras contra Perú y Bolivia y una Guerra Civil entre chilenos, ambas originadas al amparo de intereses económicos y riquezas minerales.
Esta analogía histórica que realizo desde la humildad y mi precariedad formativa intelectual, puesto que no soy sociólogo ni historiador, la hago simplemente desde la mirada de un ciudadano que como cualquiera lee y mira la historia de su país, al que quiere y ha tenido también la oportunidad de escuchar a expertos y estudiosos que coinciden en muchos con estas apreciaciones y que al igual que yo no saben a ciencia cierta en que epata de la comparación nos encontramos, y más mediante la preocupación de leer en distintos medios escritos, que nuestros vecinos peruanos están renovando su material militar , al amparo del crecimiento económico que están logrando, y como consecuencia de lo que pueda ser un fallo adverso para Chile en el litigio de La Haya y la posibilidad de que no queramos aceptarlo y en el campo interno, no es muy halagüeño el panorama, toda vez que la bonanza económica no llega a todos los ciudadanos y la brecha entre ricos y pobres aumenta ante la insensibilidad política que vive en un “limbo” lejano de la realidad ciudadana.

Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
Comunicador Social “Un ciudadano común que a veces piensa”