Primero que todo, quiero darle un gran saludo a toda la Provincia de Ñuble y al equipo de Tejemedios, en esta mi primera columna de opinión, para todos a quienes les interesa la contingencia social y el análisis de un ciudadano común. Desde Chillán escribo para toda la gran familia ñublensina
“Hace tiempo no río como hace tiempo
Y eso que yo reía como un jilguero
Tengo cierta memoria que me lastima
Y no puedo olvidarme lo de Hiroshima”
(Sobreviviendo) Víctor Heredia.
Cada cierto tiempo, se nos recuerdan acontecimientos que están más lejos que los conflictos de la segunda guerra mundial, que sellara el holocausto nazi, con un holocausto atómico, como forma de acabar con el conflicto bélico.
Casi 70 años antes, terminábamos nosotros un conflicto con nuestros vecinos unidos en un eje de alianza Perú-Boliviana, conocida como la Guerra del Pacífico o la Guerra del Salitre, épicamente victoriosa para los generales chilenos, a quienes muchos historiadores egoístas los sitúan como si hubiesen ganado sólo con su presencia y su rango este conflicto, olvidando o ignorando a los simples soldados, alistados como conscriptos y que aún hoy la salinidad del desierto nos entrega sus cuerpos conservados por la naturaleza, en un mensaje de su sabiduría para que tal vez reflexionemos y no olvidemos nunca el motivo de su muerte, siendo uno de los últimos hallazgos realizado por el arqueólogo norteamericano Jhon Rick, en un templo ceremonial, ubicado en la provincia de Huari en Perú, con una presunción de muerte por envenenamiento y en un numero de 32 restos óseos.
Terminado este conflicto, bélicamente exitoso para Chile, pero flaco en la diplomacia, se comete el error más garrafal al firmar los tratados de paz. Olvidando que se peleó una guerra con un eje formado por una alianza entre Perú y Bolivia. -Firma tratados de paz por separado con ambos países, sometiéndose a la inteligencia de la diplomacia peruana, que les hace firmar a los chilenos que nunca cederían a otro país ninguna franja de territorio de los que fueron del Perú, sellando así el enclaustramiento boliviano e impidiendo con esto que años más tarde fracasara una de las cosas inteligentes que habían logrado los generales Pinochet y Banzer con su famoso abrazo de Charaña, que era entregar a Bolivia acceso al sur de la línea de La Concordia , compensando con territorio a Chile por igual cantidad en los límites con Bolivia y al que Perú les dijo no señores, por aquí no pueden sin mi autorización , dándonos cuenta de que sin esa voluntad, la única manera de dar acceso al pacífico a los bolivianos, es cercenando nuestro desierto de Atacama.
Pero también aparecen soldados vivos, en el desierto, humildes conscriptos, del último escalafón militar, que como empampados, sin que nadie lo advierta, transponen nuestras fronteras con “armamento de guerra", produciendo una inusitada reacción del gobierno chileno que aprovechando el factor sorpresa del enemigo, los reduce y los apresa por porte ilegal de armamento, cosa que está prohibida en nuestra legislación y los somete a un proceso judicial según las normas procesales legisladas y aprobadas para los ciudadanos que habitamos el país.
Pero también aparecen soldados vivos, en el desierto, humildes conscriptos, del último escalafón militar, que como empampados, sin que nadie lo advierta, transponen nuestras fronteras con “armamento de guerra", produciendo una inusitada reacción del gobierno chileno que aprovechando el factor sorpresa del enemigo, los reduce y los apresa por porte ilegal de armamento, cosa que está prohibida en nuestra legislación y los somete a un proceso judicial según las normas procesales legisladas y aprobadas para los ciudadanos que habitamos el país.
Advirtiendo en mí, ignorancia sobre el comportamiento sociológico de quienes dirigen mi país, en base a mi precaria formación intelectual , por lo que apelo a mi existencia y experiencia de vida, esto me hace conjeturar y pensar que alguien considero un buen trofeo apresar a estos conscriptos, soldados rasos, sin rango de mando oficial, pensando que como tal vez por esta condición mas su condición social, ya que solos son los pobres hacen el servicio militar en nuestros países, nadie reclamaría o tal vez sus mandos oficiales a igual que los nuestros se lavarían las manos y los harían asumir por si solos la responsabilidad de tal situación, como ha pasado en nuestros mandos donde no hay mayores responsabilidades superiores asumidas, juzgadas y condenadas ante innumerables delitos cometidos por militares y que no están siendo procesados o que fueron amnistiados por dudosos recurso legales auto legislados en su favor cuando ejercían la plenitud del poder del Estado.
Poco a poco, al igual que los cuerpos encontrados calcinados, se va escribiendo una historia en torno a esto soldados vivos y se forma un conflicto sin precedentes, donde se desnudan errores, del campo político, diplomático y hasta el poder judicial queda entrampado en un procedimiento que se podía haber resuelto en forma diplomática por la vía de la expulsión del país de los conscriptos, evitando la exposición mediática del problema que hoy por hoy tiene ribetes internacionales y ha llegado a la O.N.U.
Un analista dijo por allí algo parecido a lo que pienso, esto es, que nunca desde que tengo memoria, la diplomacia o los gobiernos bolivianos habían logrado lo que hoy han logrado estos tres conscriptos, poner el jaque una guerra de hace casi 140 años, un tratado de más de cien , lograr la solidaridad de muchos países vecinos y la compasión de muchos chilenos que vemos como se mansilla la humildad de estos jóvenes, que la verdad que si los errores de nuestro proceder los han transformados en héroes para su país, y referentes de la lucha por su reivindicación marítima, si creíamos que Evo Morales estaba perdiendo legitimidad, con esta torpeza nuestra, le hemos dado un impulso que al amparo de la nueva constitución que le dio a Bolivia, si persevera en su demandas y mantenemos nuestro preciado botín “tres soldados conscriptos”, que no manejan temas de inteligencia, ni espionaje, ni son militares de profesión o carrera, sin una salida honorable, tampoco cualquier salida, debe darse a alto nivel, la incomodidad manifestada por el fiscal regional en el caso lo deja ver, la situación política y diplomáticamente se ha enfrentado mal y hoy tenemos en la encrucijada a dos poderes del Estado, al que si el Senador Tarud no cautela su verborrea se le puede acoplar el tercero, que sería el que con inteligencia podría dar una salida y solución a este conflicto que no es menor, pero que la misma mirada baja, avergonzada y silenciosa de los conscriptos bolivianos ha hecho crecer a un nivel que no podíamos imaginar cuando los vimos por primera vez aparecer el televisión, en portadas de diarios y revistas, tomados del brazo por carabineros, sin atinar siquiera a decir: “suélteme la manga mi cabo”
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA “Un ciudadano común ante un problema común”
Comunicador Social chillanejo