“Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner la cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control”. (Denis Diderot).
El revuelo distractivo que ha causado el “posible” cambio al sistema binominal para que nada cambie, en acuerdo o no de las propuestas en curso y que al calor de la historia democrática amparada por esa ley y traducida en un duopolio político y en transformar minorías en mayorías que usufructúan el poder legislativo y político en conveniente empate de las dos grandes coaliciones políticas, ha sentido común de cualquier ciudadano, medio, de inteligencia y coeficiente mediano, con muy poca formación cívica, le hace predecir sin temor a equivocarse de que el o los cambios propuestos, pasarán sin pena ni gloria y serán cambios para que nada cambie o bien tan engorroso que pueda perpetuar o profundizar aún más la desigualdad representativa y amparar las cuotas de poder de los actuales socios políticos, Alianza y Nueva Mayoría.
Recordemos que el gobierno acuso el golpe de la oposición y su alianza con la disidencia R.N. que pretenden aumentar a 40 el número de parlamentarios, suponiendo que generosamente se reducirían sus dietas para ello y que esto no traería aparejado ningún costo, cosa que ni ellos se lo creen , menos la ciudadanía que ha visto impávido como en los dos últimos cambios de testera (Guirardi y Escalona) se embolsicaron los senadores $2.000.000 de aumento en sus dietas cada uno, en cada cambio y estarán esperando de seguro que la salida de Pizarro, les traerá otro incremento y que además las dietas y gastos se los auto asignan a placer y sin tapujos, menos aún creer que las instalaciones estén adecuadas a 40 parlamentarios más, con sus respectivas sillas, computadores u oficinas parlamentarias, o capas hagan lo de Melón y Melame y se sentara algún representante en las piernas de otro, para compartir el espacio.
Además a esto agregado una serie de senadores nacionales, diferencia de nombre, de función, o de que, sin aclarar los periodos de mandato, reelecciones y la moralidad de sus dietas, como tampoco bajo que proporcionalidad se lograra quebrar el empate eterno y si esto no se pueda lograr con la cantidad de legisladores existentes, si es qué la voluntad realmente existe, si esto fuera así para que tanto cambio o solo es un maquillaje más, a meses de elecciones para hacer creer que quieren los cambios que le país requiere y manifestarse de acuerdo , para que los electores supuesto idiotas les apoyemos con votos en las elecciones.
Demás está decir los quórum que este cambio y muchos otros requieren, cosa que no nos aseguran los 40 nuevos electos o 100 si fueran, si estos se eligen bajo las mismas normas electorales actuales, que por más que se aumente el número de representantes en los distritos y circunscripciones, las cifras repartidoras harían la misma magia que en los municipios donde igual existe el empate si no hay una victoria abrumadora de uno de los dos conglomerados. Además de las cartas del sistema presidencial que es el que pone urgencia a la legislatura y si los proyectos de no son de su satisfacción tiene el poder del veto, cosa que el actual presidente no dudaría en usar si el proyecto no es de su satisfacción y justamente nos es político proclive a: cambiar las bondades del binominal que es el único sistema que da estabilidad al modelo económico y político,
Además que este cambio requiere algunos otros más profundos y que sustenten el cambio, sin la intervención de otros poderes del Estado que tienen la facultad de proteger esta democracia aun cautiva.
Este solo cambio no basta para que la realidad del país sea diferente a la que implanta el modelo neoliberal, que en el actual consenso de la commodities (mercadería), algo que describe muy bien Maristela Svampa, (en la Revista Nueva Sociedad Nº 244 <www.nuso.org>)nos mantiene en un proceso de producción primaria ( materias primas sin agregar valor), al amparo de las famosas ventajas comparativas pero de las que no utilizamos ni un 7% delo que producimos y que en el caso del cobre con el 50% de producción mundial no tenemos ninguna injerencia en su precio. Situación que nos mantiene con los mismos conflictos históricos relacionados a un país meramente extractivista de sus riquezas, tal como fuera en la época del presidente Balmaceda.
A diferencia eso sí que en la actualidad, esta situación inunda de dinero los mercados, aumenta nuestra necesidad de consumo de insumos que no somos capaces de producir, consolidando las diferencias sociales, riesgos ambientales, serios problemas de seguridad y soberanía alimentaria, al entregar campos agrícolas al boom forestal y el mar a unas pocas familias para su explotación entre otras situaciones más profundas de analizar.
Esta dura realidad chilena pasó a segundo plano, se elude su debate entre los candidatos , exprofeso de distraer a quienes nos creen idiotas y sin capacidad de discernimiento, pese al deterioro de la formación cívica y ciudadana y el desinterés de los ex concertacionistas renovados, que en 24 años han tenido cero interés en la formación de liderazgos políticos capaces de conocer y enfrentar esta realidad y emerger como referentes capaces de cautivar nuevas generaciones a las que hoy se ven mendigando el voto en pro de doblajes que en 24 años no supieron dar a conocer de su necesidad a los electores chilenos.
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
Comunicador Social “Un ciudadano común para un problema común”.