“Para
entender a un hombre es preciso conocer sus recuerdos. Lo mismo puede decirse
de una nación” (Anthony Quayle).
Esta
nueva etapa de conformación de las fuerzas “democráticas” construidas en la
lucha contra la dictadura cívico-militar, nace del estropicio político chileno
realizado al interior del país durante los 17 años de represión y
clandestinidad política, con una fuerza real y empoderamiento de las reales
necesidades de recuperar la “vida cívica”, digo vida cívica y no democrática
desde la premisa de saber por parte de los actores políticos internos,
principalmente la D.C. que no padeciera tanta persecución a consecuencia de su
participación desde antes del 11 de septiembre de 1973 en la desestabilización
del gobierno de Salvador Allende a través de la conformada Confederación
Democrática, alianza política formada con el ex Partido Nacional y que no le
diera la fuerza parlamentaria pretendida para sacar constitucionalmente a
Allende del poder en la elecciones legislativas de 1973, donde la Unidad
Popular se vio fortalecida por el voto universal en relación a la elección
presidencial, lo que marcaba un hito histórico y daba la razón a Allende de
poder imponer el socialismo con las herramientas que otorgaba la constitución
de 1925.
La
hegemonía política ganada durante la dictadura por la D.C. al amparo de la
proscripción y exilio de las fuerzas políticas de la Unidad Popular, la
tolerancia compensatoria del poder cívico del entorno de Pinochet hacia ellos
en compensación al aval otorgado a la intervención cívico-militar, les dio un
lugar privilegiado y el conocimiento prematuro de la antidemocracia regulada en
la ilegitimidad de la constitución plebiscitada en 1980, razón por la que
considero recuperación de “vida cívica” y no “democrática” ya que este evento
fue duramente cuestionada en su momento en un histórico discurso en el famoso
“Caupolicanazo” de Eduardo Frei Montalva, donde deja reconocimiento explícito
de lo ilegitimo de dicho cuerpo orgánico constitucional, hito que podría haber
sellado su destino y posterior muerte y que fuera silenciado por sus propios
partidarios durante los 20 años de la llamada “transición”.
A
su vez el mundo de la izquierda de la Unidad Popular, absorbía los aires de la
“renovación” del exilio, se transforma en receptora de la solidaridad política
y financiera de Europa. incorporando a su interior a seudo-revolucionarios que
infiltraron externamente sus orgánicas, posicionándose en cargos claves desde
el exilio y al retorno se transformaron en los héroes del retorno y las fuerzas
internas a falta de la construcción de liderazgos locales durante la dictadura
cívico-militar, la ciudadanía sucumbe a la luminaria de los lideres heridos del
retorno y entregan sin darse cuenta el poder obtenido en las luchas
clandestinas a las sombras de la dictadura y son cautivados por el encanto y
patrocinio de la “alegría ya viene” , los “diálogos de consensos” y “la
justicia en la medida de los posible”. Olvidando y no advirtiendo que el
trasfondo de estos sucesivos gobiernos no eran otra cosa que profundizar y
avalar políticamente en modelo neoliberal impuesto por los ideólogos y
propulsores de la dictadura cívico-militar.
Hoy
estos mismos referentes políticos. Se han vestido con “nuevos trapos”, han
cambiado su nombre a Nueva Mayoría, pero
su carne y estructura ósea e intelecto es el mismo del retorno, agregando un
condimento extra, que no está presente en la sustancia del caldo que emerge el
17 de noviembre, caldo que a un ignorante político de nula formación
ideológica, ajeno a estudios de filosofías marxistas, leninistas, trotskista,
anarquista, y todos los “istas” que le puedan agregar, pero si declarado
desconforme acérrimo del colonialismo, capitalismo, neoliberalismo,
extrativismo y demás “ismo” incluyendo en comunismo, observo y dudo que este
“mismo” este incorporado desde sus base a la Nueva Mayoría, puesto que
coincidentemente el porcentaje que le faltara a Michelle Bachelet es casi
exactamente el tradicional 5 a 6%
histórico de esta fuerza política, el que con incremento de otros des
conformismos se manifiesta en un 7 % que recogieran las candidaturas de
izquierda alternativa reflejadas principalmente en los votos de Marcel Claude,
Alfredo Sfeir y Roxana Miranda. Por lo que dudo seriamente y creo que igual lo
duda el P.C. su militancia este incorporada firmemente a la Nueva Mayoría razón
más que suficiente para que su “buró político” este manejando una indecisa
incorporación al futuro gobierno de Bachelet y cerrarse las puertas en los
frentes sociales a la luz de la emergencia de nuevas fuerzas, principalmente
estudiantiles que los están desplazando del protagonismo que tuvieran, Camila,
Carol, Jackson, Boric y los nuevos dirigentes incorporados y coaptados por la clase política.
Hoy
los referentes alternos de Claude, Sfeir o Miranda, que miren la opción de
incorporarse imaginariamente a una opción de definirse por alguna candidatura,
corren el serio riesgo de perderse en la construcción de una identidad propia y
la opción de generar un alternativa de unidad de “oposición al modelo”. Que es
el enemigo común y continuador de las políticas neoliberales y los conflictos
políticos, constitucionales, económicos y sociales heredados del neoliberalismo
experimental impuesto en Chile por la dictadura cívico-militar, continuado y
profundizado por la Concertación durante veinte años y por la Alianza estos
últimos cuatro y que sería ilusorio pensar que un segundo gobierno de una de
sus administradoras del pasado pueda “pretender dar impulsos de cambios”, menos
después de haber sido condecorada por Rockefeller cuando fue presidenta y
“premiada” con la creación de una cargo a su medida en ONU mujer, para
mantenerla vigente y como opción de recambio, porque en U.S.A. saben demás que
“nunca un multimillonario será un buen presidente dentro del capitalismo”,
razón por la cual ellos jamás han elegido uno, pero si lo han mantenido a la
sombra del ejercicio del poder real, son los llamado David Rockefeller y otros
dueños del mundo.
Por
otro lado quienes reconocemos el trabajo y aporte a la investigación que
realiza en Chile la Fundación Sol, reconocida internacionalmente por su nivel
de seriedad y objetividad de sus análisis, ellos sostienen acertadamente la
existencia de 11 pilares que sustentan el modelo económico chileno estos son:
1)
Plan Laboral como uno de los siete que transformo el Estado Chileno y generador
del actual Código Laboral.
2)
Subcontratación, cuya ley fue impulsada el 2007 por la Concertación para dejar
todo igual.
3)
Sistema AFP impuesto por el decreto 3.500 en 1981, jamás tocado ni cuestionado
durante los veinte años.
4)
Sistema Tributario con un FUT que acumula US$ 2.700 millones que no se toca
hasta cuatro años de iniciada la reforma impulsada por la N.M.(tiempo
suficiente para ampararse y protegerse).
5)
Privatización y abandono de la educación pública, por el contrario su programa
de gobierno, hipoteca al estado el gasto de bolsillo de los apoderados de
colegios particulares subvencionados, y de los públicos solo buenas
intenciones.
6)
Sistema de Salud, Isapres, construcciones concesionadas y otros temas sin
pronunciamientos claros.
7)
Sistema bancario y bancas de retail , las que fueron reguladas por la
Concertación el año 2006 para quedarse y ser el único país en el mundo donde
una tienda te puede endeudar dos veces, al otorgarte créditos para que les
compres a ellos mismos o hipoteques a través de sus mismas entidades.
8)
Constitución Política, se pretende contra toda lógica traspasar el Poder
Constituyente al Congreso y no a la soberanía del Pueblo, al igual como lo
hiciera la Junta Militar que se lo auto asignó ese poder para redactar la
constitución del 80 que fue ratificada y firmada por Ricardo Lagos.
9)
Fomento Forestal, que subvenciona y asiste el estado a través de INDAP y Conaf
con regalo de plantas exóticas a pequeños campesinos para beneficiar a las
forestales representadas por ARAUCO, CMPC y MASISA controladoras del 70% de los
bosques de explotación forestal, sin que les signifique ninguna inversión en
plantaciones, puesta que hasta las que realizan ellos en predios mayores les
son subvencionadas por el estado.
10)
La desnacionalización del cobre, cosa a que renuncio la Concertación al dar
plena vigencia a la ley de Concesiones Mineras (ley 18.097), hace que el 70 %
de los recursos mineros estén en manos privadas.
11)
Privatización de las aguas y sanitarias, tarea culminada por Eduardo Frei
Ruz-Tagle que deja solo Un 5 % en poder del estado para financiar ciertas
“políticas sociales”.
A
este trabajo de la Fundación yo agregaría, otros hitos, sin tener la sapiencia
académica de sociólogos o economistas que avalan estos estudios, solo la
intuición y la autodidáctica de aliados míos, me hacen observar otros campos de
no menor relevancias, como han sido la Privatización de los Puertos Chilenos y
la entrega del Mar y su explotación a las seis familias más ricas de Chile.
Viendo
y releyendo el “programa” de gobierno de la Nueva Mayoría, observando con en el
mejor de los ánimos, no me queda más que concluir que allí se expresa una
absoluta ambigüedad en el fondo de los pocos temas que de este pilar aborda, no
creo que me traicione la comprensión lectora que he realizado de ello, pero
estoy más que seguro de estar en lo correcto que el apoyar a Michelle Bachelet
y la Nueva Mayoría hoy, no es ni siquiera un apoyo al “mal menor” sino que un
abierto apoyo a la continuidad del neoliberalismo y su profundización a través
del co-gobierno entre Alianza y Nueva Mayoría, que a través del resurgir de las
políticas de los consensos, los acercamientos del ala conservadora de R.N que
lidera Horvath la simpatía del ala derechista herida en la elección pasada de
la D.C., darán impulso a una derecha que ya está expresada en gran parte de la
cúpula política de la Nueva Mayoría. Más no en sus bases las que deben ser
captadas y cobijadas en el surgimiento de un nuevo referente político que se
haga cargo de los problemas del emergente siglo XXI, que las izquierdas del
siglo XX no han sabido absorber en sus ideologías dogmáticas y sectarias, como
los temas valóricos, diversidad, ecología, deterioro ambiental del que son
cómplices capitalismo y socialismos, relación con pueblos originarios,
incorporación de valor agregado al extrativismo, combate frontal al consenso de
commodites, el movimiento por la recuperación de los derechos económicos,
sociales y culturales y los derechos humanos del siglo XXI, las formas de
socialismos libertarios emergentes, socialcristianismos derivados de la
teología de la liberación y otras fuerzas derivadas de la caída del mal llamado
“socialismo real”, reconociendo que todos los conceptos que lo rodearon están
sumidos en un decadente desprestigio, por las prácticas de sus gobiernos en la
ex URSS, Cuba, Corea y países donde se implementara post “guerra fría”.
Bajo
estas precarias premisas sin creer estar equivocado en mi apreciación. Considero que ambas candidaturas de segunda
vuelta reflejan la continuidad de un modelo social, económico y político al que
la sociedad chilena no adhiere y desea que cambie, viendo la expresión de este
cambio o rechazo dentro de la opción electoral que se presenta en marcar
A.C. Como una alternativa consciente de
rechazo activo, no considerando que este se refleje en la abstención, la que
pese a ser mayoritaria no expresa implícitamente un rechazo al modelo desde la
precaria herramienta electoral que este da y que es la expresión del voto
voluntario y de inscripción automática que dentro del sistema actual habilita a
sufragar libremente a todo ciudadano mayor de 18 años, herramienta que ante la
coyuntura es válida para manifestar un rechazo masivo al modelo impuesto.
Para
Tejemedios escribió:
ENRIQUE
EDIS JARA RIVERA.
LIBRE PENSADOR
SIN COMPROMISOS PARTIDARIOS