“Las convicciones políticas son como la virginidad:
una vez perdidas, no vuelven a recobrarse” (Francisco Pi y Margall).
La involución política impulsada en Chile, producto de la Dictadura Militar y la posterior “democracia” en que estamos sometidos, ha traído daños colaterales graves a las ideas políticas y por sobre todo a las ideas republicanas, se ha perdido el concepto de Republica o Nación y lo hemos cambiado a País, como una mera diferenciación geográfica y económica, según los estándares de adecuación a un modelo que dirige todo desde del limbo, donde el principio de autoridad está en quien gobierna y manda, como ser casi absoluto, sin estamentos que lo impidan, con un presidencialismo que se guarda para si hasta la facultad de avalar o vetar la labor legislativa, como también su agenda, prioridades y urgencia de determinadas leyes.
Esto heredado de la jefatura suprema encabezada por
Pinochet y que con sus tres y después cuatro legisladores, determinara que todo
lo que existía hasta 1973, constitución 1925 incluida era malo e inservible y
por solo decreto, más la fuerza de las armas y el terror se hacia la ley
“moderna” y que todo lo que la Junta Legislara, si contradecía la Carta
Orgánica anterior, por la sola imposición derogaba lo que existiera allí y
prevaleciera lo dispuesto por los iluminados de la Junta. A su vez sólo quedaría una sola línea de
pensamiento, porque “los políticos… no
sirven para nada señores” Sólo las Fuerzas Armadas tenían capacidad de
pensamiento y razonamiento junto a los “cómplices pasivos” y sólo para un lado
de la balanza. La izquierda comunista, marxista-leninista estaba amparada hasta
por la Casa Blanca, que no aceptaba el asesinato de un “traidor”, al que por
imperio de “la Ley” se le había quitado hasta la nacionalidad.
Al regreso de la democracia, retornan otros
iluminados , que habían pasado 17 años a la sombra, en la remembranza de lo que
pudo ser y fracasó, más en el afán de reverdecer viejas glorias , entran con un
discurso renovado y en son de consensos y la justicia en la medida de lo
posible, desconociendo la derrota de sus ideales , olvidando viejos principios
abdicando de ellos y adaptándose al modelo heredado, después de todo acceder al
poder no era malo, había fracasado el plan de devolver a los civiles “cómplices
pasivos” el poder y se habían colados
los otros…pero el general estaba atento señores…no sea que se porten mal y
echen a perder lo que tanto esfuerzo le había costado construir.
Impuesto el neoliberalismo como modelo, solo quedo
la aceptación cómplice de administradores y detractores en un principio a
regañadientes, pero pasado el tiempo se dieron cuenta que para quienes lograran
acceder a gobernar no era tan mala la cosa, el binominal garantizaba la
continuidad, no había impedimento para reelegirse “hasta que la muerte los
separe del poder”, estaban todas las claves para instalar el nepotismo,
caudillismo, las dinastías de la “clase política”, la plutocracia y la
cleptocracia en esta joya de “democracia
representativa y protegida” eso si…de unos pocos…ojala los mismos de siempre.
Esta sociedad política llamada hoy Alianza y Nueva Mayoría son quienes representan
a la trillada denominación de “derecha e izquierda” términos meramente
convencionales y que no hacen diferencia actual a una de otra, solo en los
grupos de poder económico que están detrás de cada conglomerado y financian sus
campañas, candidaturas y acceso al poder para reacomodar sus inversiones, hacer
lobbies y contar con información privilegiada a fin de hacer buenos y
suculentos negocios, según la fuerza de turno que gobierne el País, no la
Republica, menos el Estado ni miserablemente pensar en un concepto de Nación,
veamos los candidatos chilenos, Matthei , Parisi , Bachelet, Claude ,Jocelin
Holt, Sfeir Yunis, Israel, Enríquez, todos representantes descendientes de
colonos Europeos, que pertenecen al Chile acomodado y de buena cuna, recursos,
estudios, muchos lo hicieron gratis y hoy se oponen a ello, salvo Miranda que
aparece como un lunar extraño al espectro, el que no nos da una identidad
nacional de chilenidad, somos una mescla de colonias y razas que cada día nos
aleja más de una identidad propia, situación por la cual no es más atractivo
mirar y valorar lo ajeno a lo propio , perdiendo raíces en aras de
transculturización globalizada.
¿Pero qué es realmente ser de derecha o ser de
izquierda?
Irónicamente un 11 de septiembre, pero de 1789,
nace la diferenciación de políticos de derecha y de izquierda, en la Asamblea
Nacional Constituyente , surgida de la Revolución Francesa y por un tema de diferencia entre poder
absoluto del rey y el veto a este poder, ubicándose a la derecha de la
Presidencia de la Asamblea Nacional los diputados que optaban por mantener el
poder absoluto del rey y a la izquierda
los partidarios de vetar dicho poder y obtener el poder absoluto en la
ciudadanía, quedando asociado al sector de la izquierda el cambio político y
social impulsado y a la derecha los opositores a dichos cambios o conservadores
del sistema. Posteriormente esto se asoció a las ideas revolucionarias nacidas
de Carlos Marx y Freidrich Hegel, llevadas a la practicas por Vladimir Lenin en
la Revolución Rusa, para los que no estaba considerado el diseño de la
revolución, de allí que este proceso cayo de la dictadura de los Zares a la
dictadura de Stalin y su posterior fracaso como sistema económico y político,
generando un totalitarismo de izquierda tan nefasto como el de derecha o
nacionalsocialismo.
Hoy en nuestro país y al amparo del experimento
neoliberal impulsado en dictadura y profundizado en democracia con derecha e izquierda cómplices, cuesta
hacer la diferencia sobre cuál es cual, dado a que se han mimetizado en un solo
proyecto el de administrar el poder y modelo instaurado y lo que es peor no hay
ningún sector que tenga una alternativa válida al neoliberalismo, el que ha
absorbido a conservadores, liberales, progresistas, socialistas y comunistas
convirtiéndolos en “cómplices activos” del modelo, haciendo colapsar la agenda
del pensamiento político y republicano que una vez existió en el país, por lo
que hoy ante el desencanto y vacío de propuestas alternativas , esta no hace la
diferencia entre derechas e izquierdas y se puede ver en la pobreza de
propuestas de programas de gobierno de los nueve candidatos en disputa, todos
egresados del mismo modelo y sin mayor interés que el de llegar a gobernar.
Por lo consiguiente es plenamente valedero hoy no
ser ni de derecha ni de izquierda, toda vez que ambos representan lo mismo, con
escasísimos matices de diferencia, por lo que urge en el Chile de hoy hilvanar
los hilos en pro de una propuesta alternativa al modelo neoliberal, la que debe
originarse en un nuevo pensamiento crítico y volver a la fuente fundacional de
la Republica, con un objetivo común nada más ni menos que lograr una nueva
Independencia, no a costa de balas ni guerras , sino a través de identificar y
sacudirse los problemas económicos de imposición que nos legaron las pasadas generaciones,
si es que no queremos repetir nuevos círculos ya transitados en nuestra
historia.
Hoy transversalmente un solo adversario tiene Chile
y es nada más que su modelo sustentado en un neoliberalismo impuesto por la
fuerza y no la razón, que es el que liberalizando al extremo la economía, ha
producido una brecha casi insalvable de segregación y desigualdad social,
extremando la concentración de la riqueza en unos pocos 1% de los chilenos y
expandiendo la pobreza camuflada con asistencialismo y sin proyección de
solucionarse con oportunidades de trabajo digno, educación de calidad, salud
eficiente y la generación de valor agregado a las materias primas que día a día
son depredadas por los inventores del modelo, por estas sencillas razones ya
hoy no solo la derecha debe refundarse , sino que todo el pensamiento crítico y
político de un país, de los pocos en el mundo que ha experimentado el paso de
gobiernos de ambos lados, en una suerte de jugarreta tragicómica que nos tiene
en abundancia de recursos naturales y sin proyección de un futuro que no esté
sujeto en la especulación financiera, sino en la verdadera generación de valor
agregado y trabajos que dignifiquen al chileno, otorguen una cobertura de
salud, educación, previsión y jubileo dignos, sacándolos de las colas de los
bonos, de P.B.S. DIDECOS y Gobernaciones, que otorgan dádivas al clientelismo
político explotado por la derecha e izquierda, sin pensar en un país de reales
oportunidades y no de asistencialismo a ultranza, en un país donde no tuvimos
monarca que reclamara para si el poder absoluto, pero si tenemos un sistema que
se hace dueño absoluto del poder solo para unos pocos perjudicando a las
grandes mayorías y avasallando sus derechos básicos…por lo que hoy la
diferencia no radica en derecha e izquierda , sino en estar o no con el actual
modelo de institucionalidad que no es apropiado dejar como herencia a nuestras
futuras generaciones, sepultando definitivamente estas filosofías que no han
sido capaces de convertir un país llamado Chile en una gran Nación , Libre y
Soberana y no sometida a una matriz del mercado globalizado.
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
COMUNICADOR SOCIAL
“PENSANTE LIBRE SIN COMPROMISOS PARTIDARIOS”