“Curiosamente los votantes no se sienten
responsables del gobierno que han votado” (Alberto Moravia). Los peruanos se
debatieron principalmente en dos fuerzas políticas mayoritarias hasta 1990,
esta eran lideradas principalmente por el derechista partido Acción Popular,
liderado por Fernando Belaúnde Terry, qué fue su último presidente entre 1980 y
1985 y la otra gran fuerza política la representaba el partido Apra, de Alan
García , quien lo sucediera en el cargo entre 1985 y 1990, este proceso después
del “Consenso de Washington”, que se impuso en Latinoamérica , para cambiar
“dictaduras” por “democracia”, pero para que nada cambie y seguir implementando
su posterior política de “Comodities”, a fin de continuar con la explotación de
materias primas y recursos minerales sin elaborar e implementar las políticas
neoliberales, generadas bajo el
pensamiento de Milton Friedman y Friedrich Hayek e impulsada por los “chicagos
boys” en nuestro país liderados por José Piñera y Jaime Guzmán.
Las administraciones del Sr, Belaúnde y el Sr.
García, no fueron económicamente exitosas en Perú y el fracaso de estas trae a
un personaje conocido por nosotros actualmente y que tuviéramos como huésped de
transito mientras era requerido en su país por diversos delitos y crimines
durante su gobierno. En 1990 emerge en ese país un movimiento político llamado
Cambio 90, que con muy pocos recursos, un carismático líder emergiera como la
tabla de salvación para los peruanos, un poco conocido Alberto Fujimori,
Ingeniero agrónomo, muy demagogo y populista emerge en la escena política y al
igual que hoy en Chile lo hace Franco Parisi, comienza muy lentamente a unir
fuerzas y voluntades y ante una ciudadanía decepcionada de la política
tradicional, lentamente logra instalarse en abril de 1990 en primera vuelta,
como la segunda opción más votada con tan solo un 20% de los votos, entrando con
este porcentaje a la segunda vuelta electoral y derrotar nada más ni menos que
a la derecha tradicional peruana, que apoyara al escritor y posterior Premio
Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Claro si que los Apristas y otras
fuerzas ayudaron a inclinar la balanza en su favor en la segunda vuelta, con el
resultado conocido ahora los acontecimientos posteriores, tales como el
“autogolpe” que se dio Fujimori con complicidad militar y los posteriores
hechos y consecuencias de su gobierno son materias que no hacen a la similitud
de este artículo, aquí solamente me baso en el fenómeno electoral ´el contexto
en que se produjo y su similitud con la situación política y la coyuntura
electoral que tiene ciertas similitudes.
A poco más de cuarenta días de la elección
presidencial, estamos viendo como Franco Parisi ha logrado cierto despegue de
su candidatura y según las encuestas esta ya situado en la tercera preferencia
después de los dos grandes conglomerados y amenazando seriamente superar a la
segunda opción, además la decepción de la ciudadanía y el descontento con la
política tradicional son similares al clima que le dio el triunfo a Fujimori en
Perú, poco le falta a Parisi para alcanzar un 20% de las encuestas y solo 7
puntos para dar alcance a la segunda opción, si la respuesta del electorado en
primera vuelta la que difícilmente defina al próximo presidente de la nación,
puede incluso dar la posibilidad que con un porcentaje inferior a ese el Sr.
Parisi pueda pasar a 2ª vuelta, si hacemos cuenta en base al empate técnico de
nuestro sistema binominal, de votar el 60% de la ciudadanía se repartirían casi
un 30% Alianza y Nueva Mayoría, con lo que poco más del 15% podrían dar la
posibilidad de pasar a segunda vuelta a cualquier segundo, de darse una opción
como está la segunda vuelta cambiaría radicalmente dependiendo de quién sea el
segundo.
Ante la hipótesis de que sea Franco Parisi, las
cosas se pondrían cuesta arriba para la Nueva Mayoría, que a la luz de las
ultimas encuesta su referente ha bajado en la intencionalidad de voto que
tenía, superando precariamente el 30% de la intención y con un programa de
gobierno aún sin definir en muchas políticas de fondo y con muchas ambigüedades
sobre todo al modelo de Estado, modelo económico, modelo laboral, previsional,
nueva constitución, políticas tributarias, salud, etc, de las que un gran
sector de la ciudadanía espera cambios algo más profundos o agresivos y que al
menos logren una disminución en la desigualdad distributiva de ingresos a los
hogares trabajadores de Chile, los que hoy con un endeudamiento excesivo tiene
a muchos trabajando en nivel de pobreza.
Esta situaciones hacen que realmente el rival de
mayor peligro y que lograría vencer a la Nueva Mayoría, sin duda seria el Sr,
Parisi, no olvidemos que el electorado chileno le dio la oportunidad a Allende
después de cuatro intentos por probar algo nuevo mayormente y no porque todo el
electorado que lo llevo al poder fuera de militancia marxista o comunista,
ahora sí que el Sr. Parisi, para nada incomodaría a la derecha chilena, es más
con fin de dar continuidad al modelo político, es el candidato que tiene mayor
afinidad con ellos, es empresario, economista titulado al amparo del modelo
neoliberal y socio de actual gobierno de Alianza durante los dos primeros años
desempeñándose en Codelco al amparo del actual presidente Sebastián Piñera, por
lo que de ser este el candidato que pase a segunda vuelta, tendría el apoyo
inmediato de los desaires conservadores a la entrega del programa de gobierno
de Matthei, además contaría con la posibilidad de re encantar a electorado
cansado y decepcionado de la política tradicional, más lo que no adscriben a
partido alguno podrían ver en este “independiente” una especie de Fujimori
chileno al cual darle un voto de confianza. Lo que lo transforma en un rival de
riesgo a la actual desacreditada política chilena, la respuesta la tendremos de
aquí al 17 de noviembre, por ahora esto escrito es parte de
política-ficción, pero la política como
la ciencia muchas veces nos dan sorpresas.
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA
RIVERA
“PENSANTE LIBRE, SIN COMPROMISOS PARTIDARIOS”