“Actualmente el País vive un receso de
desconstitucionalización (Golpe de Estado)…Pero después habría que regular
ciertos causes, que sin llegar a una democracia perfecta y plena, tenga algunas vías jurídicas para
desarrollar el régimen adecuado a la realidad” (Jaime Guzmán Errázuriz).
El quiebre constitucional y la expiración de la
constitución de 1925, se inició el martes 11 de septiembre de 1973, en Chile,
con el Golpe de Estado y la asunción del poder militar al poder político,
génesis inmediata de perdida de libertades, detención de personas, relegación
de los “jerarcas” del régimen marxista, corolario y justificación al amparo de
la “guerra fría” de la intervención con el beneplácito explícito de EE.UU., que
venía trabajando a través de sus sistemas de inteligencia y propaganda
comunicacional , una intervención al gobierno democrático electo al igual que
hoy lo hace con el régimen Sirio, al amparo de “supuestos” usos de armas
químicas por el gobierno de ese país, situación que no está verdaderamente
comprobada, puesto que dichas armas podrían haber sido usadas por cualquiera de
los bandos en disputa, incluso entregadas por U.S.A., que las posee y uso en
Vietnam y Camboya que hoy irónicamente puede proveerlas a su ahora “aliados” de
Al Qaueda que son los que están
desestabilizando al régimen Sirio, los mismos que otro 11 de septiembre
atentaron contra las Torres Gemelas y que a la muerte de Bin Laden, parece
haber asumido su liderazgo Barack Obama como botín al resultar el guerrero
victorioso de la lucha “contra el terrorismo internacional” actual reemplazo en
la estrategia de sometimiento de la otrora “guerra Fría”.
Siguiendo con lo nuestro, han aparecido en la
cartelera nacional, voces más, voces menos de perdón, de arrepentimiento, de
justicia y también de justificación de lo ocurrido hace cuarenta años y de sus
derivaciones, toda vez que muchos entienden que esto fuera un “cruenta guerra”
contra un enemigo muy poderoso, del que solo se conocieran enfrentamiento
nocturnos y clandestinos, donde solo quedaban muertos de un solo bando , ante
la eficacia del ejército regular y sus planes de combate, no existiendo a pesar
de ello y de tanta imagen desclasificada de los hechos, una, solo una que
muestre las tales supuestas confrontaciones…menos mal el gas sarín apareció
después de la mano de Eugenio Berrios, sino también hubieran cargado culpas los
vencidos, puesto que la historia la escriben los vencedores, pero el pasar del
tiempo va desclasificando acontecimientos y muestra que también hay otra
historia ante la magnificencia de los hechos.
En cuarenta años y quizás cuantos más, no hemos
podido lograr entender los hechos y las posturas que los produjeron recobran
hoy su vigencia en eventos de conmemoración que desnuda la polarización de este
acontecimiento histórico, repitiendo errores del pasado no sorprendería en que
100 años se encuentren vestigios de muertes, como sucediera con los encontrados
después de ese tiempo, como mudos testigos de la Guerra Civil de 1891 en
Placillas, uno de los últimos enfrentamientos que pusiera fin a tal proceso,
con la salvedad que allí se encontraron vencedores y vencidos sepultados juntos
compartiendo el silencio de la muerte.
Los enconos del enfrentamiento de chilenos contra
chilenos no es nuevo en nuestra historia, las motivaciones si muy similares, en
ambos acontecimientos fueron los mismos sectores conservadores de la sociedad
chilena, que vieron amenazados sus intereses, por proyectos políticos que
determinaría un modelo distinto de sociedad, de economía y de país, donde
fueron intereses económicos los que impulsaron las acciones, y no tanques rusos
o milicias mercenarias contratadas exprofeso para desestabilizar el país, fue
un proceso político que impulsado en ideas distintas, tomaba fuerza y terminaba
con privilegios de quienes siempre han ostentado el poder, económico, político
y social, tal como el día de hoy, si volviera surgir una propuesta tal,
volvería la rueda de la historia a girar y los mismos actores a programar
intervenciones , procesos y cambios de los cuales siempre quedan inmunes y
vuelven a emerger en primera línea, una vez terminado el conflicto dependiendo
de hacia donde se incline la balanza, pero en lo que va de nuestra historia
siempre se ha inclinado para el mismo lado y siempre las secuelas las pagan
indefensos que a cuarenta años escarban aun la tierra para encontrar huesos o
vestigios de sus seres queridos, buscando una justicia que no ha llegado, una
comprensión que tampoco existe y deambulan buscando deudos, para poder rendir
el tributo exigido a los muertos que nos ha heredado una cultura occidental y
cristiana, pero que el vencedor de la contienda ha ocultado su paradero o su
destino final , cerrándose a decir ¿Dónde están?
Muchas son las voces que piden perdón, que
reconocen culpas, pero pocas las que buscan la reconciliación, los actos de
festejos, todos sesgados política e ideológicamente para uno u otro lado de los
protagonistas, con una gran ausencia de propuesta, actores que ayer ampararon a
víctimas y lograron salvar vidas, actores que tienen cierta valides moral sobre
el tema, que organizaron oficinas, vicarias y asesorías profesionales, hoy poco
expresan un llamado valedero a la reconciliación de los chilenos, al
reencuentro con la historia, la unidad de hermanos, que reconciliados sin negar
lo ocurrido, asumiendo la verdad, sin olvido y sin rencor, podamos caminar
juntos por la unidad de una patria aun dividida, aun sangrante y herida, esto
es lo que hace a que muchos podamos ver y asegurar que en cuarenta años poco o
nada se ha aprendido, aun los visos de desunión de izquierdas y derechas, no
derriban el muro, para cruzar y transitar hacia un futuro distinto y promisor,
ojala fuera otro el tema que inspirara este espacio, pero la contingencia y las
ganas de hacer sentir lo expresado, pueden más.
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
COMUNICADOR SOCIAL
“CANDIDATO A CIUDADANO CON SENTIDO COMÚN”