LA ACTUAL CONCERTACIÓN: ¿ES UNA OPCIÓN DEL CAMBIO QUE REQUIERE CHILE?

“Una sola vez pasare por este mundo. El bien que pueda hacer y las gentilezas que pueda mostrar a mi prójimo debo hacerlas ahora”  (Sthepen Grillet).

Las coaliciones políticas que nos gobiernan en esta nueva democracia, generada a consecuencia de los cambios institucionales, amparados en nuestra actual Constitución Política, han puesto la premisa de observar el vaso con agua, unos se amparan en que tiene una plusvalía diferente, según lo percibamos, “medio lleno” o “medio vacío”, la brutal precariedad de mi intelecto, no logra descifrar, ni ha llegado a comprender cual alternativa es mejor, y lo que es peor no logro ver la diferencia de esta apreciación, puesto que lo único que me sugiere hacer una diferencia, seria el imposible de tener un vaso con líquido de la mitad para arriba y allí se percibiría lleno, pero la fuerza gravitacional me lo impide, por lo que en ambos casos comparados, por más vuelta que le doy al asunto, no dejo de tener un vaso a medio llenar, que de una u otra apreciación está sólo a la mitad, sin colmar su capacidad.

Esta premisa, recoge toda la verborrea, la semántica y el juego de palabras, de quienes nos han dirigido en estos 23 años de democracia “nueva”, demostrando que en ambos conglomerados de la política binominal, sólo se conforman con el vaso medio y ninguno se atreve a plantear llenarlo, sino que darnos la opción de conformarnos con la mitad y no atinar a querer disfrutarlo lleno, corroborando aquello que el “vulgo” considera “más de lo mismo por lado y lado”.

Heredado un modelo económico y político de la dictadura militar, con una desigualdad de ingresos amparada por la institucionalidad, con un ingreso mínimo equivalente al 30% del per cápita al despedirse el dictador y que en 23 años de democracia a involucionado y hoy está en un nivel menor del 27% , nos dice que esta desigualdad y las diferencias en este modelo económico se han ido profundizando, observando los ejes del deterioro social, marcado por la Educación, Salud, Trabajo y Previsión Social, no tenemos donde perdernos al apreciar el retroceso del Estado en cuanto a garantizar a sus ciudadanos, sus derechos, en estos cuatro ejes de la problemática social.

Ahora bien, siendo justos en el análisis, podemos decir que no es obra solo de este actual gobierno, el que sin duda ha profundizado la desigualdad, mediante freno, a políticas sociales, de vivienda, donde hay retroceso, la educación pública municipalizada está desapareciendo, la salud sigue igual rumbo y el Plan laboral impulsado en 1979, por José Piñera Echenique con AFPs incluidas, está dando muestra de su anunciado fracaso.

Pero los gobiernos anteriores (Concertación), que hoy sin un programa estructurado, sin propuestas de cambios reales y profundos que el modelo actual requiere en base a estas necesidades, también tiene una cuota y bastante grande de responsabilidad  en la actual crisis manifiesta, recordemos que la transición, con la “justicia en la medida de lo posible” y los cambios en “consenso”, paso de los cuatro iniciales años a perpetuarse en los veinte que ejercieron cuatro gobiernos, generando “cambios en continuidad” del actual modelo, profundizándose las privatizaciones, garantizando las ganancias a empresarios en caminos y rutas concesionadas, pasando Chile de ser una angosta y larga faja de territorio, a convertirse en dos fajas, con muchos lugares donde es hasta imposible comunicarse entre estas por varios kilómetros, por la ausencia de la famosas “caleteras”. La política laboral y previsional, no tuvo un ápice de variabilidad, continuando la pérdida de derechos colectivos en el trabajo, la asimetría fue profundizada en el ejercicio de los derechos laborales entre empleador y trabajador, la no promoción de hacer exigibles los derechos mínimos, sobre educación, Salud, trabajo y Seguridad  Social de la constitución chilena, que entraran en vigencia el 27 de mayo de 1989 y que Augusto Pinochet Ugarte el 28 de abril de 1989 dictara su decreto promulgatorio, tampoco se avanzó o se intentó la recuperación de ciertas normas derogadas , sobre derechos adquiridos, en un largo listado de garantias que regulaban las remuneraciones y condiciones de ciertos trabajadores, en áreas como la banca, la construcción, la locomoción colectiva y otras.

Donde sí se avanzó, pero en favor del sistema previsional, fue en el año 2002 en la aprobación del famoso esquema de multifondos, creado en febrero de ese año y compuesto por 5 tipos de fondos diferenciados, suponiendo que esta diferenciación en las carteras de inversión, los índices de variabilidad darían un mayor retorno de estos fondos y una mejor renta al trabajador, donde el afiliado puede cambiarse libremente de un fondo a otro, eso sí que para interpretar esta nueva y creativa modalidad el trabajador debe ser un “experto” en finanzas o dejarse llevar por los “consejeros” de la AFPs, que en el transcurso del tiempo , solo han dado perdidas a los fondos y si altas rentabilidades a las administradoras. Esto bajo la barita mágica dirigida desde el Ministerio del Trabajo por el Sr. Solari (P.S.) y amparada por la CUT dirigida por el Sr, Martinez (P.S.)

Si a esto le agregamos el cambio impulsado por Jaime Estevez (P.S.), que transformo el Banco del Estado de Chile, que fuera un pilar en la promoción de desarrollo de la industria chilena que privatizaron los “chicagos boys”, del campo chileno que producía alimentos, donde hoy , hay pinos y eucaliptos con tierras degradadas por estas plantaciones, y además como corolario , esta política bancaria impuesta, diera un zarpazo  del “puma” al poco dinero de los ahorrantes más humildes que tenía en su sistema, llegando incluso a transformarnos a muchos en deudores de cuotas por mantención de libretas, que en el pasado se premiaban por los años de antigüedad y siempre recibían un incentivo de reajuste, de la noche a la mañana, paso a ser un pecado tener dinero sin movimiento en este banco y a raíz de esta política bancaria, hoy deben devolverlos, lástima que sin ningún tipo de reconocimiento ni reajuste, que moralmente debieran hacerlo, por el atropello realizado, haciendo realidad que su nueva imagen estuvo perfectamente adecuada puesto que estos ahorrantes “quedaron pato”.

Estas son algunas de las apreciaciones, que me hacen dudar sobre si la Concertación es una alternativa real a los cambios requeridos, porque al igual que la frase que encabeza esta reflexión, ya pasaron una vez y no hicieron lo que podían haber hecho, sabiendo sí que a la actual Alianza gobernante, sólo le interesa mantener, amparar, justificar y profundizar este modelo económico, de no presentarse una alternativa diferente, que impulse los cambios que el país requiere, dudo que la apatía y la abstención opte sólo por el ofrecimiento del “mal menor”, cosa que ha sido la lógica de las elecciones anteriores.

Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
Comunicador Social “Un ciudadano común ante un problema común”