“Nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado”.(Louis McHenry Howe).
El ejercicio de la política nos hace ver en diversos sistemas de gobierno hechos de abierta corrupción, perdidas de confianzas y actos reñidos con la moral o las leyes, que a muchos líderes les ha pasado la cuenta y aunque hayan querido o pretendido tapar el sol con un dedo, la realidad les afecta.
Entre hechos connotados tenemos héroes de guerra denostados y degradados por errores en su conducción personal, como el emblemático general Patton, héroe de la segunda guerra, caído en desgracia, en el país del norte abunda los ejemplos, el famoso Wáter gate , espionaje político que le costara el cargo a Richard Nixon, el Irangate sobre venta de armas que hiciera tambalear a Ronald Regan, venta de armas a Croacia y Ecuador por parte del gobierno de Carlos Menem en Argentina y como no mencionar el embarazoso y anecdótico escándalo sexual de Bill Clinton con una asistente, que lo llevo a tribunales siendo aún presidente y lo tuviera al borde de la destitución, recordando también “al caballieri” Berlusconi y sus affaires sexuales , tampoco se escapan miembros de la realeza como los príncipes españoles.
Todos estos hechos, han producido la reacción de sus propios sistemas políticos y enjuiciados legal y públicamente, dentro del marco de la institucionalidad de cada país, demostrando que allí los mecanismos de control ejercen en alguna medida su función. Pero que pasa en nuestro medio y como funciona nuestra institucionalidad al respecto y que percibimos desde la óptica de un ciudadano de a pie, que no participa de ejercicios de poder público y observa como mero espectador estos hechos, en los que muchas veces ni siquiera les asiste la posibilidad de expresar su opinión, como en mi caso y solo les queda la impotencia de ver estos acontecimientos y tener que tolerarlos sin apelacion.
Antes de emitir algún juicio, cabe si, reflexionar al respecto:
1) No sería justo ni apropiado tomar en cuenta los periodos post-dictadura solamente, puesto que desde el cambio de rumbo institucional impulsado por el golpe de estado y la dictadura militar el 11 de septiembre de 1973, donde “la guerra” contra un enemigo, dejo a un guerrero victorioso y uno derrotado, y las reglas impuestas por el vencedor cambiaron el sistema constituido vigente y promovió los cambios institucionales vigentes en la actualidad.
2) Estos cambios quiérase o no fueron medianamente legitimados por plebiscitos que aun cuestionables en su ejercicio y aceptado por los actores políticos de la época, dieron impulso a los cambios económicos y políticos que desde su inicio trajeron consigo sesgos de inmoralidad y corrupción, con ventas de empresas estatales, que favorecieron ideológicamente a personalidades y empresarios vinculados a la dictadura, siendo el caso más connotado quizás la adquisición de SOQUIMICH por el Sr. Ponce Lerou, a la postre yerno del dictador, de vigencia actual, tras su anulada adjudicación de la explotación de nuestro litio por litigios pendientes con el Estado.
3) Luego de transcurrido más tiempo desde el retorno a la democracia se fueron conociendo infinidades de actuaciones de distintas personalidades durante ese periodo que rayan lo ilegitimo y que abiertamente son acciones legales pero inmorales en torno al traspaso de bienes, bancos y empresas a privados.
Con el advenimiento de la nueva democracia bajo el lema de “La alegría ya viene”. Se produce la integración del mundo político proscrito por la dictadura, logra legitimarse en elecciones populares con un gobierno de transición de 4 años (Alwyn), donde esta situaciones no salieron a luz a costa de la “justicia en la medida de lo posible” y la presión ejercida por la FF.AA. como factor de poder y garantes de la democracia por ellos protegida.
Luego vinieron 16 años más de gobiernos ininterrumpidos de esta filosofía política, que en su ejercicio dejo ver la vulnerabilidad y los vicios de corrupción del sistema vigente, pero que a nadie en el poder político pareció incomodarle mucho, y salieron temas como el MOP-gate, los sobresueldos, las estafas a las políticas sociales de viviendas con las casas COPEVA, ingreso al mundo de los sostenedores educacionales , profundización de las privatizaciones , Transantiago y otra serie de situaciones, que hoy salen a relucir en una permanente suerte de la ley del empate , que justifica hacer mal las cosas, porque otros lo han hecho con anterioridad.
Tras veinte años y ante una búsqueda de cambio por parte de la ciudadanía, surge el actual gobierno, de la mano de uno de los empresarios y hombre más rico de Chile, dueño de LAN, accionista de clubes deportivos, dueño de canal de T.V. y muchas inversiones que hacían, gritar a voces y acuñar el término de “conflicto de intereses” en los funcionarios de gobierno, con ministros proveniente del mundo empresarial privado en distintas carteras, el Canciller fue director del holding Falabella, la Ministra de Vivienda principal accionista de papelera Dimar,el ministro de Salud director de la Clínica las Condes, el Ministro de Hacienda relacionado al grupo Angelini, la del SERNAM al grupo Luksic, entre otros, al poco andar no faltaron los conflictos en la designaciones de Gobernadores, en Bio-Bio, Cautin y Los Andes, algún embajador y el Director de gendarmería, entre otros.
Siendo el ultimo y el más delicado, la situación del actual Director de S.I.I. Que tuviera la consecuencia del despido del segundo hombre de ese servicio y una funcionaria de alta jerarquía, optando el presidente por la inamovilidad del principal responsable, quien es a la postre el celador directo de los recaudos tributarios del Estado de Chile.
No podemos dejar de lado, que quien pudiera ser el recambio de la actual alianza gobernante, Laurence Golborne, fue Gerente general corporativo de CENCOSUD, empresa de propiedad del empresario alemán Horst Paulman, logrando durante su gestión el aumento unilateral de las tarjetas de créditos de JUMBO, afectando a más de cuatrocientos mil clientes, los que a través de CONADECUS y el SERNAC, lograran en enero de 2011 una indemnización de U$ 30 millones por vía judicial.
CONCLUSION:
Esto demuestra que todo tipo de gobierno está expuesto a hechos de corrupción, debido principalmente al uso de información privilegiada, tráfico de influencias, lobby, sobornos, extorsiones, fraudes, malversación, compadrasco, impunidad, en algunos casos tráfico de drogas, armas , lavado de dinero, prostitución, trata de blancas y personas, crimen organizado entre otros.
Los niveles de corrupción dependen de cada país, de su ordenamiento jurídico y sus instituciones, de sus prácticas legales y muchas veces los secretismos sumariales y la discreción investigativa de estos hechos, tienden cierto manto de amparo a las prácticas de corrupción.
En nuestro país existen causas que hacen posible este tipo de situación, tanto causas endógenas , que propiciamos los propios individuos, a través de la crisis y falta de valores, falta de educación, desigualdad social, estigmatización de los sectores vulnerables, ignorancia legal, apatía política y falta de participación y transparencia.
Agregando a esto las causas exógenas, que aporta la sociedad actual, tales como; impunidad, modelos sociales injustos y carentes de valores, excesivo poder de funcionarios públicos y políticos, concentración del poder económico y político en casta sociales determinadas, control económico de los medios de comunicación que impidan la denuncia de estas prácticas, salarios indignos, falta de transparencia y exceso de burocracia.
Estas situaciones en una sociedad, que no tenga la capacidad de poner barreras de contención a sus prácticas, afecta profundamente al mundo estatal y privados, y a la larga implican un costo agregado al valor de las distintas actividades, tanto públicas como privadas. Una práctica indiscriminada de los ilícitos de corrupción, pueden llevar a una sociedad como la nuestra directo a la “cleptocracia” termino que literalmente significa “gobierno de ladrones”.
Nota: Esta opinión no reviste de blancas palomas al ejercicio público anterior en nuestra historia.
Para Tejemedios escribió:
ENRIQUE EDIS JARA RIVERA
Comunicador Social "Un ciudadano común ante un problema común"